REFLEXIONES DESDE LA CARCEL.
A: ORGANIZACIONES SOCIALES DEL DEPARTAMENTO DE ARAUCA COLOMBIA, ONGs DEFENSORAS DE DERACHOS HUMANOS NACIONALES E INTERNACIONALES, ORGANIZACONES SOCIALES Y COMUNITARIAS DE CAMPESINOS, INDIGENAS, SINDICALES, JUVENILES, DE MUJERES Y TODA PERSONA QUE AME LA VIDA Y LUCHE POR DEFENDER LOS PRINCIPIOS DE LA DIGNIDAD, EL RESPECTO Y EL VALOR DE SER HUMANOS. Cárceles de Colombia, Agosto 5 – 2005.
¡La voz del sentimiento estará en constante vigilia! Derivando
la proclama que vela por la verdad de la expresión legitima del
tejido humano, que se construye día a día en medio de las
necesidades y carencias sociales, como razón de ser de las comunidades
Campesinas, Indígenas, Obreras, Sindicales, enmarcadas en las
Organizaciones Sociales, y de todas aquellas criaturas que sin tener
voz, hablan, entienden y comprenden el significado de las palabras. Ordenes
de Captura, cambiadas, tergiversadas y manipuladas en la perversidad
de las manos derramadoras de sangre. Órdenes de muerte, acabar
de una vez y para siempre con aquellos y aquellas que se atreven a defender
la vida con dignidad en un territorio donde se nace, se crece y se muere. El hambre y la miseria, que no ha podido contener ni remediar el enloquecido
Estado Colombiano, no son suficiente represión de un Gobierno
arrogante y autoritario, que le hace juego a los intereses particulares
del poder económico nacional, sino que, se arrodilla y se entrega
al poderío financiero internacional con sus súper megaproyectos
de la avaricia y la ostentación, que irremediablemente nos conducirán
a la destrucción mundial. Fraternalmente, seguiremos resistiendo en homenaje al carisma humanitario de los dirigentes sociales, hoy y siempre. POEMA DEL REGRESO. Agosto 5 – 2005. Las voces de los muertos tiemblan en el aire con rabia y desespero por ser escuchados, desde los socavones fríos y solitarios imploran por la verdad con angustioso dolor. La verdad esculpida por la boca de las armas selladas con órdenes dictatoriales del prepotente, cumplidas por las mentes débiles y las manos absurdas de aquellos que añorando un ascenso, ejecutan, no piensan, disparan, no sienten, matan, no se afligen. Pero su culpa mal escondida, salta irónica en sus ojos, teñidos
con el rojo de la sangre de los mancillados, En los extensos raudales, hablaron y también obraron por el pan de su pueblo y el agua de su gente, aquellos preocupados, en la ensoñación no durmieron, diluyeron el tiempo, esperando recoger los frutos cultivados por incontables manos en la infatigable siembra de los surcos libertarios cargados de arroz y caña. En las travesías de los días y noches de enfermedad y trauma, distanciando la muerte, luchando por la vida, en cada pared de hospital se aferran y hablan, criaturas, en las horas de franca solidaridad vienen y pasan. En cada tablero de escuela, mañana y tarde, grandes círculos de armonía, las libélulas plasman agrestes y mágicos tumultos de saberes y añoranzas, en cada mente, en cada corazón y en cada alma, unos y otros recorren los caminos del sol, que las abejas trazan. Y desde la estrechez de las celdas carcelarias nuestros gritos se revelan
contra los espirales electrizados, expanden el agitado viento, rompen
los minutos, cercenan y oxidan las envejecidas rejas y cadenas, van al
espacio, se mezclan con los sonidos del universo, ¡Soy libre! ¡ Libre!... RAQUEL CASTRO
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