REMEMBRANZA |
|
Cárceles de Colombia, junio, 2006. Escribo esta remembranza de una parte de mi vida como agradecimiento a las miles de personas, hombres, mujeres, niños y niñas en el mundo, que gentilmente me enviaron cerca de 3.000 tarjetas con saludos navideños y de año nuevo, expresando su preocupación solidaria por lo sucedido el 5 de Agosto de 2004, y por la fortaleza espiritual que me inspiran con el deseo de conocer un poco de mí y mi trabajo, que no ha sido mío sino de muchas personas. Era la mañana de un cinco de Junio, años de nuestra historia patria, con dictadura de presidente militar. Nací en la vereda la esperanza municipio de Tópaga Boyacá Colombia, mi madre Flor de María Pérez Castro y mi padre Pedro Antonio Castro Gaitán, fallecidos en 1995 y 1996. Al hogar había llegado, Francisco Javier Libardo y Miguel Antonio, el anhelo de la familia era que naciera una niña y entonces le correspondió el turno a María Raquel, luego Joaquín, Héctor Julio, Luis Eduardo y Flaminio Rolando, tuvimos dos hermanas Rosa Elena murió a los 18 días de nacida y Claudia Patricia a los 8 meses. Mis padres campesinos de raíces generacionales, no alcanzaron uno o dos meses en la escuela primaria, el arduo trabajo en el campo los hizo retirar con unos elementales conocimientos del alfabeto y los números, si estudiaban no habría alimentos, ni vestido, sin embargo fueron educados en el amor al prójimo, la solidaridad y ayuda desinteresada a quien lo necesitara, principalmente la familia, los vecinos y el pueblo, junto a los cuales se entregaron incansablemente a la construcción del acueducto y la electrificación de la vereda, mi papá era el presidente de la Junta de Acción Comunal, con los mandatos y convites como se llamaba al trabajo comunitario de arreglo de caminos, siembra o recolección de cosechas; transcurre mi niñez, asimilando las actividades en comunidad y asistiendo a la escuela primaria que terminé en 1970, al año siguiente no estudié, mis hermanos iban a la escuela o colegio, el salario que devengaba mi padre en la empresa Acerías Paz del Río y las pocas cosechas no eran suficientes para los gastos, además nació el último de mis hermanos, aumentando el trabajo del hogar para mi mamá, la decisión fue, quedarme a ayudar en la casa. En 1972 inicié el bachillerato en el único colegio de Tópaga creado el año anterior, sucursal del colegio militar Inocencio Chincá de Sogamoso, este colegio fue militar durante 3 años, luego cambió a clásico hasta grado 9°. Con Miguel Antonio mi hermano, y otros estudiantes impulsamos el inicio de las primeras olimpiadas deportivas en el colegio y en el municipio. En ese tiempo el colegio carecía de suficientes aulas de clase, presentamos peticiones a la rectoría del Colegio, al no ser atendidas, se desató en nosotros la rebeldía estudiantil y mi grado octavo no entró a recibir clase, resultado: 3 estudiantes de octavo y uno de noveno con matrícula condicional a punto de ser expulsados, pero resistimos y sobrepasamos esa sanción, al año siguiente ampliaron las instalaciones educativas. En 1976 mis padres tomaron la decisión de irnos a vivir a Duitama, el propósito era continuar estudiando, y lograr una mejor calidad de vida, la transición de un pueblo pequeño a otro mas grande me dejó sin cupo en el bachillerato, ingresé a una academia de comercio por 2 meses, la forma de enseñar, y mis expectativas no nos llevamos bien, me retiré y trabajé ocasionalmente como impulsadora en el lanzamiento de una gaseosa tamaño litro. Al año siguiente retomé mis estudios y en 1978 me gradué como bachiller en el Colegio Sindicato Acerías Paz del Río de Sogamoso. En el segundo semestre de 1979 ingresé a la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia en Tunja, Facultad de Educación Licenciatura en Idiomas Modernos Español-Francés. En 1983 se produce una fuerte crisis económica en la Universidad, en asambleas estudiantiles se toma la decisión de hacer una marcha hacia la capital de la Republica, el 10 de Mayo con el apoyo del pueblo Boyacense, las autoridades civiles y religiosas nos encaminamos hacia Bogotá, entrada la noche descansamos en Ventaquemada y muy temprano al día siguiente continuamos la marcha, al llegar a los límites entre Boyacá y Cundinamarca nos encontramos con una impresionante barrera militar, fuerza pública amenazante y represiva, oficial e infiltrada en la marcha, nos obligaron a acampar a la orilla de la carretera y buscar los medios para protegernos del intenso frío en las montañas de nuestro territorio Cundíboyacense. Allí permanecimos entre 10 y 15 días, hasta que el Gobierno central desembolsó 511 millones de pesos que necesitaba la Universidad para seguir sobreviviendo como pública y no como privada. En Diciembre de 1983 recibí el título de licenciada en educación, con él, trajinar de buscar empleo, en 1984 trabajé algunas horas cátedra en colegios privados de Duitama, muy bueno pero muy mal remunerado. En 1985, el recordado 18 de febrero, logro vinculación oficial con el Ministerio de Educación Nacional en el colegio la Inmaculada de Puerto Rondón, corregimiento de la Intendencia de Arauca, antiguos Territorios Nacionales, es decir a donde casi nadie nunca iba, región que creció desmesuradamente con la fiebre petrolera del hallazgo de Caño Limón y las subsiguientes tragedias que lo han acompañado. Solamente en avioneta se podía llegar y en ese extenso llano encontré a los profesores en paro, porque no les habían cancelado sus salarios del año anterior. Con seriedad debía dejar las actividades estudiantiles y dedicarme de lleno a la labor pedagógica y Comunitaria- Social a través del sindicato de Educadores del Arauca ASEDAR, fui nombrada vicepresidenta por dos periodos y tres como presidenta de la filial o subdirectiva ASEDAR Puerto Rondón, luchando junto a los demás compañeros profesores y profesoras en actividades reivindicativas, por la cancelación de salarios a tiempo, atención en salud, estabilidad laboral, nombramiento oficial de docentes, personal administrativo y servicios generales, defensa de la educación pública, gratuidad en la educación, defensa del estatuto docente, participación en las mesas de trabajo de la Ley General de Educación o 115 de 1994, capacitación y actualización pedagógica; metas primordiales de profesores y sindicalistas enmarcadas en las políticas laborales y sociales que se logran concretar al calor del paro, la marcha y la movilización del pueblo, porque los gobiernos de turno no entienden con simples y sencillas palabras de petición, se acostumbraron a que hay que EXIGIR el cumplimiento de los derechos con la lucha popular. En 1995 recibo la propuesta de la Secretaria de Educación como rectora del Instituto Agropecuario Parmenio Bonilla de Puerto Nidia Tame, la acepté en reto a mi vida y mi profesión, con ella el Plan Decenal de Educación, establecido por el Gobierno Nacional, políticas educativas para colegios y escuelas del país. Su primer objetivo de 10 grandes objetivos generales y mas de 40 objetivos específicos, dice: “1. Generar movilización nacional de opinión por la educación”, y el nombre que le asignan es: Revolución Educativa. Los Secretarios de Educación, Supervisores, Rectores y Directores responsables del cumplimiento y realización de los lineamientos educativos del Ministerio de Educación, con planes, programas, métodos, estrategias, objetivos y metas, debíamos convocar a opinar y adelantar acciones en torno a la educación a los Sectores Sociales, Asociaciones de Padres de Familia, Asociaciones Sindicales, Sectores Campesinos, Indígenas, Cooperativas, Juntas de Acción Comunal, Grupos Religiosos y Políticos, trabajadores y trabajadoras afiliados a ASEDAR, y la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, subdirectiva Arauca y sus sindicatos afiliados, la ADUC, Asociación Departamental de Usuarios Campesinos y demás gremios adscritos en las Organizaciones Sociales del Departamento de Arauca, con la Comunidad Educativa de Escuelas y Colegios en el MOVIMIENTO PEDAGÓGICO DEPARTAMENTAL, ESPA, por una educación alternativa en una escuela popular acorde a las necesidades de la región. El Plan Decenal de Educación, ocupó mi atención, muy interesante su teoría mucho mas su realización, aunque en ninguno de sus objetivos encontré, que al finalizar el decenio una de sus dinamizadoras debía estar en la cárcel. Al Colegio me presenté el 1° de Marzo de 1995, el Rector anterior había sido nombrado Secretario de Educación Municipal de Tame y el anterior a él, había caído asesinado por las balas del Estado en medio del conflicto armado, en el momento en que se dirigía al colegio a cumplir con su trabajo. El colegio contaba con un grado de preescolar, 5 de primaria y 4 de secundaria, por ser rural, los estudiantes hijos de campesinos, en zona de fuerte conflicto social y armado y pocas probabilidades de sobrevivir como colegio, no se le tenía en cuenta para la asignación de recursos económicos y humanos, nombramiento de profesores, personal administrativo y servicios generales, carecía de las mínimas condiciones de funcionamiento, por lo tanto, además de rectora, orientaba 12 horas de clases semanales, desarrollando labores de secretaria, y tesorera, esporádicamente bibliotecaria, aseadora, celadora, y administradora de granjas agropecuarias, con la colaboración voluntaria de profesores, estudiantes y padres de familia. Mi vida entera la entregué a ese proyecto comunitario y junto con la comunidad educativa lo denominamos “ LA COLMENA DEL SABER PRODUCTIVO “ obteniendo reconocimiento Municipal y Departamental como uno entre los dos mejores en 1997, en 1998 obtiene Premio Nacional como uno entre los 200 mejores del país en el Foro Feria Escuela Siglo 21, en el mismo año se establece el Festival Agropecuario “EL CANTARO DE MIEL “, su valor reside en ser un proyecto educativo, creado y sostenido por la comunidad campesina por la necesidad de educar a sus hijos en su entorno y región, junto a sus familias. Con un poco de respiro en 1999 realicé un postgrado en Gerencia Educativa en la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, Programa llevado al municipio de Tame, como actualización pedagógica y requisito para ascender en el escalafón docente grado 14, el cual llevaba aplazando durante mas de 4 años porque el trabajo me lo impedía. Seguí en el sindicato inscrita en la subdirectiva o filial ASEDAR Tame, apoyando y formando parte de las Organizaciones Sociales del Departamento de Arauca, en las luchas campesinas, obreras, indígenas, juveniles-estudiantiles, por la defensa de la vida, los derechos humanos, los recursos naturales y su equilibrada utilización, educación y salud pública, seguridad alimentaría, vivienda, empleo y dignidad. Fui delegada como vocera junto a los voceros de las comunidades que denunciamos los atropellos, amenazas, masacres, muertes selectivas, desplazamientos forzados a la población civil de la región de Arauca y sus alrededores, hechos violatorios a los derechos humanos y derecho internacional humanitario, en medio del gran despliegue militar de la fuerza publica y la zozobra creada y manipulada con la supuesta llegada del paramilitarismo a ( “ mochar cabezas “), es decir a limpiar el territorio de gentes indeseables que exigen y reclaman demasiado, para dejarle el camino libre a las multinacionales petroleras y a los mega proyectos económicos que enriquecen a unos y desaparecen a otros. En el 2002, me retiro de la rectoría del colegio por problemas de salud, el ritmo de trabajo, la poca preocupación por mi misma, mi bienestar y la desatención a mi vida afectiva, disminuyeron mi fortaleza, decidí tomar un poco de quietud en las aulas de clase con mis estudiantes, pero el trabajo comunitario social no me dio descanso, los profesores y sindicalistas me llaman para postularme como miembro del Comité Ejecutivo de la CUT, pero no lo pude hacer, debido a la arremetida desatada contra el sindicalismo y la población civil, iniciada el 12 de Noviembre del 2002 en Saravena y extendida a todo el Departamento de Arauca, judicializando, encarcelando y asesinando a muchos compañeros y compañeras Sindicalistas y de las Organizaciones Sociales, con las capturas masivas en el marco de las Políticas de Seguridad Democrática del Presidente Uribe Vélez, concretadas en desplazamientos forzados, amenazas y muertes selectivas a la población civil y su expresión social en la llamada zona de consolidación y rehabilitación y toda la región. Hasta que llegó el fatídico 5 de Agosto de 2004: “ En la tarde del 4 de Agosto las sonrisas y abrazos de alegría por volver a ver a mis compañeros Sindicalistas y de Organizaciones Sociales reconfortaron mi espíritu, verlos vivos aunque amenazados de muerte y saber que estábamos dispuestos a seguir defendiendo los proyectos que tantos esfuerzos le habían costado lograr a las comunidades, la legalidad y legitimidad de los Sectores Sociales los proyectos en educación, salud, seguridad alimentaría y sobre todo defender la vida y los derechos de la población. Como voceros representantes de las comunidades nos preocupaban los desmanes del conflicto armado y las acciones de acción u omisión de los militares y la fuerza publica. Las recientes masacres de campesinos en Flor Amarillo y la zona rural de Tame, atribuidos a la supuesta presencia paramilitar en medio del cordón de seguridad al comandante del ejercito nacional General Carreño, por esos días visitante de la base militar de Pueblo Nuevo a 10 minutos de Flor Amarillo. Me preocupaba la población estudiantil del colegio y escuelas cercanas, ya se habían retirado mas de 100 estudiantes del colegio, por temor a la muerte, las familias abandonaron la región, en otras escuelas solo queda el profesor.” ¿Cómo no reunirnos, encontrarnos en la casa de algunos de nosotros, representantes de las comunidades, a dilucidar, analizar y buscar soluciones a las amenazas y violaciones a los derechos humanos, que no cesaban?, el deber humanitario nos convocaba a buscar salidas a nuestros problemas de vida ya que al gobierno no le importa la vida de su gente... Por eso en la madrugada del 5 de Agosto asesinaron a mis compañeros sindicalistas, campesinos y obreros, Alírio, Jorge y Leonel...sellando una marca de dolor, impotencia, angustia y tristeza en mi vida... ¡ Quedé viva! Por voluntad de Dios y desacuerdo de los militares... a pesar de lo sucedido y en honor a la vida, siento la fuerza necesaria para contarle al mundo entero, que las políticas de mi país, con las cuales el gobierno quiere acabar con la pobreza, el hambre, el desempleo, la falta de educación y salud, es silenciando la vida y la expresión social de los que se atreven a levantar sus voces para pedir cumplimiento a los derechos humanos como hijos e hijas de este Estado Colombiano. Hoy, aún, en la cárcel y en esta remembranza, no me arrepiento del trabajo pedagógico, comunitario y social, más bien, con humildad, creo que ha sido poco lo que hice, y si la vida lo designa, volveré, con mas dignidad a luchar junto a mi pueblo, porque con él he vivido sus necesidades, el calor de su nobleza y coraje, en la profunda fraternidad humana. “ Ya conocí el frío de la muerte, la extraña tranquilidad de paz que se siente al caminar delante de los fusiles, sin que los pies toquen el suelo.... ahora estoy conociendo el frió de la cárcel, en la oscura noche que clareará algún día... ¿qué mas me esperará?... “ Agradezco sinceramente y con el corazón, las CAMPAÑAS DE SOLIDARIDAD que impulsan las ONG´S de Derechos Humanos y Grupos de Acción Humanitaria en Europa y América, por la defensa de los derechos humanos, vida y dignidad de los Sectores Sociales, Sindicales y el pueblo de mi país. Principalmente por el caso de los Sindicalistas, unos muertos y otros encarcelados. Gracias por su apoyo. Cariñosamente. RAQUEL
Raquel. Pres@s Polític@s Con Conciencia Digna y Libertaria. Resistencia, Autonomía, Soberanía, Acción
|
|